viernes, 12 de septiembre de 2008

Aprendizaje y competencias


Saludos estimados Tutor y Compañer@s

Como primer punto quisiera comentar sobre la experiencia de utilizar las utilerías del “marcador” y “comentario” del procesador de texto. Aunque ya había tenido oportunidad de utilizarlas en otras ocasiones, siempre es bueno renovar la práctica, sobre todo porque es una herramienta sumamente útil y el resaltar y comentar me permitió estructurar ideas dentro de la lectura, con lo que, posteriormente me fue posible afrontar el análisis del documento, para lo que las preguntas al margen también fueron una guía importante. Creo que es una estrategia interesante y que podríamos utilizar con los muchachos, por supuesto, en la medida de lo posible y con material de lectura apropiado.

La lectura, aunque un poco compleja para mi, me resulta muy enriquecedora y me obliga a reflexionar sobre lo que se espera de nosotros los docentes. En principio, el Maestro Vargas Beal aborda una cuestión que me resulta inquietante cuando afirma que “No nos parece que los aprendizajes significativos sean una consecuencia directa de lo que un maestro hace o deja de hacer, como quiera que se entienda la noción de mediación, sino de lo que un alumno hace o deja de hacer a propósito de unos contenidos temáticos”.[1] Entonces, me quedo con la idea de que nos es determinante la participación del profesor para la construcción del aprendizaje significativo, en cuanto se ha dicho que nuestro papel ahora es ser mediador. Pero el mismo autor señala que la noción de mediación no tiene los atributos de proveer conocimiento ni interés por aprender y ni siquiera el organizar el aprendizaje, por lo que la pregunta obvia es ¿cuál es entonces el papel del profesor? Debemos entonces profundizar en el estudio de la forma en que el estudiante (o el sujeto) construye su propio conocimiento (la naturaleza profunda del aprendizaje). Esto me lleva a pensar en las estrategias de aprendizaje que utilizan (o utilizamos) los alumnos, por cierto que estoy convencido que muchos de nuestros estudiantes no utilizan ninguna, pero al respecto, Vargas Beal señala “El sujeto, una vez que ha optado por construir un conocimiento de determinada manera, hace que tal conocimiento le pertenezca y, al pertenecerle, deja de ser un conocimiento abstracto y se vuelve parte concreta de sí mismo. Así, la construcción que el ser humano va haciendo de la realidad, debido a la apropiación, se va volviendo construcción también de sí mismo”.[2] Entonces tal vez parte de nuestro rol como actores del proceso educativo ser el de fungir como motivadores para que una vez que el sujeto ha decidido construir conocimiento, lo apoyemos a mantener un esfuerzo constante, preparándolo con estrategias de aprendizaje apropiadas e innovadoras y enfrentándolos con situaciones problemáticas que movilicen sus esquemas cognitivos y favorezcan el desarrollo de competencias, “…asumir que los conocimientos no pre-existen como tales, sino que son construidos en el momento de la acción misma”.[3] Cabe señalar que Vargas Beal retoma las aportaciones de Ausubel y revalora el “discurso magisterial” como una parte sustantiva de la acción, momento en que son construidos los conocimientos.

En este sentido, también el autor hace una diferenciación entre las competencias operativas y las académicas, y concuerdo con el plenamente en que no se debe priorizar el desarrollo de competencias para atender una demanda de mercado. Al respecto, Vargas Beal resalta “…el desarrollo de las competencias debe incorporar la dimensión colaborativa y humana a fin de fomentar un cierto espíritu comunitario aun en el ámbito del trabajo y la empresa…”.[4] Esta afirmación enfrenta mi forma de pensar porque siempre consideré que las competencias operativas eran las importantes. Pensaba yo que el “saber hacer” era lo que iba a hacer la diferencia entre una educación de calidad y la que no lo era. Ahora entiendo que el ser humano va haciendo una construcción de la realidad, buscando apropiarse de conocimiento y construyéndose a sí mismo y esta construcción debe ser integral, con las dimensiones colaborativa y humana que le permitirán una evolución e integración plena a la sociedad. (Al aprender, el ser humano se transforma, señala nuestro autor).

Finalmente, es reconfortante poder afirmar que no hay aprendizajes no significativos y que la modificación de nuestra praxis nos permitirá aportar una nueva visión de la educación en nuestro país. Agradezco mucho su atención.

[1] Vargas Beal, Xavier. (2005). El aprendizaje y el desarrollo de competencias. p. 15
[2] Idem p. 14
[3] Idem p. 20
[4] Idem p. 3