jueves, 7 de agosto de 2008

Mi confrontación con la docencia


Saludos cordiales a todos

Cuando estudié ingeniería bioquímica no me imaginaba impartiendo clases. Es una profesión que nunca me ha sido ajena porque siempre ha habido profesores en la familia, pero en ese entonces no sentía yo tener vocación para ello. Después de un breve período en el que trabaje en una empresa enlatadora decidí iniciar una maestría en ingeniería química, la cual dejé por diversos problemas familiares y fue cuando recibí una oportunidad de trabajo en la dirección de ciencia y tecnología del mar que iba a abrir un plantel de educación media superior, el CETAC 2, en Tezontepec de Aldama, Hidalgo. Era septiembre de 1988. Desde el principio me pareció muy atractivo, ya que en estas escuelas tecnológicas no solo se imparten clases sino que también se hace investigación y capacitación, así que intuí que me serviría para superarme profesionalmente. Iniciamos las clases y desde el inicio el impacto fue abrumador, es cuando se empiezan a desnudar las carencias y el esfuerzo del día con día para tratar de mejorar nos hace desear saber más para cumplir de la mejor manera con el trabajo. Es cuando nos damos cuenta que el conocimiento de las materias no es suficiente para poder enseñar y se deben adquirir bases propedéuticas que nos ayuden a apoyar a los estudiantes. ¿Es una relación un poco masoquista? Tal vez, pero yo me he enamorado de este trabajo y ya no me imagino fuera de la docencia. El haber sido director de mi plantel por 6 años me permitió cambiar mi visión de la docencia. Fue una oportunidad de escuchar a padres de familia, alumnos y sociedad en general acerca de los maestros, la escuela, la calidad de la educación y ahora pienso que el objetivo del buen profesor es ayudar al alumno a que alcance sus expectativas, entender su potencial, orientarlo y motivarlo a que siga adelante. Pero esto no lo puede lograr un docente trabajando aisladamente, es necesario establecer acuerdos con los demás maestros a través del trabajo colegiado y con una participación decidida de los padres de familia.

Cuando fui docente en el nivel superior entendí mejor la responsabilidad que tenemos para con nuestros alumnos en el nivel medio superior. De inmediato se percibe la diferencia entre los estudiantes que llevan mejores bases cognitivas, actitudinales y procedimentales y es definitivamente una ventaja para terminar con éxito una carrera universitaria, de ahí que los maestros en el nivel medio superior debemos prepararnos más para asegurar una formación más integral del alumno.

Finalmente es una carrera que me ha proporcionado muchas satisfacciones, entre las cuáles esta el ser fundador de mi plantel, contribuir a su crecimiento y consolidación y por encima de todo, el percibir que nos hemos ganado un lugar y un prestigio en nuestra comunidad, a pesar de lo cuál necesitamos trascender a través de la realización de más actividades de vinculación e investigación que nos permitan ser actores determinantes en la transformación de la sociedad.

Agradezco la oportunidad de participar en este foro y la gentileza de su atención.

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